Situación complicada para el sector

El sector vitivinícola de la Denominación de Origen Montilla-Moriles se encuentra en una situación complicada por los efectos de la crisis, que ha provocado una fuerte caída de las ventas en los últimos meses, y los cambios producidos por la aplicación de la nueva normativa.



Más de un millar de hectáreas se encuentra a la espera de las decisiones de la Administración sobre la aprobación de los planes de reestructuración del viñedo, la determinación de la cuantía de las ayudas de cara a la replantación de las vides en espaldera y la decisión definitiva sobre la relación de las viñas que serán arrancadas para percibir las primas económicas por eliminación del viñedo previstas en la OCM del vino.

El presidente de la sectorial de la viña en Asaja, Juan Manuel Centella, estima que en este primer año de la aplicación de la OCM serán entre 500 y 600 hectáreas las que abandonen el cultivo de la vid, del millar de solicitudes presentadas.

Aunque todavía no ha trascurrido el plazo previsto para la comunicación de las parcelas seleccionadas, los viticultores entienden que el periodo temporal fijado para ejecutar el arranque resulta muy escaso, ya que, según la normativa, debe quedar culminado a mediados del próximo mes de abril.

Cepas en invierno - R.SALIDO

De otro lado, la caída de los precios del aceite por debajo del 20% de su anterior cotización puede incidir en el arranque de viñas frenando inicialmente la la eliminación y paralizando el proceso, si la situación deja de ser coyuntural.

Según Centella, la situación del olivar, que se consideraba como uno de los cultivos de mayor garantía para los agricultores del marco cordobés, puede hacer reflexionar a muchos viticultores a la espera del cambio que pudiera producirse en el sector oleícola.

Para el presidente de la Asociación de Empresarios del Vino, Manuel Luis del Pino, la caída del precio del aceite ha hecho perder atractivo al olivar, aunque sus efectos son impensables teniendo en cuenta la falta de estabilidad del sector vitivinícola.



En la actualidad los planes de reestructuración del viñedo representan una alternativa al arranque al propiciar las ayudas para hacer efectiva una replantación en el sistema de espaldera. De hecho, el marco cuenta ya con 1.000 hectáreas plantadas con variedades tintas y otras 400 con la variedad autóctona, Pedro Ximénez.

Respecto a este cultivo, Miguel Cruz Marqués, ingeniero agrónomo y enólogo, ha manifestado que la espaldera es positiva para el marco, teniendo en cuenta las ventajas que aporta desde el punto de vista económico y fitosanitario. No obstante, será preciso adaptarla a cada suelo y a su microclima.

José María Luque
Diario Córdoba